Ucrania, el oscuro paraíso de la gestación subrogada
Artículo basado en el libro: "Cada cuerpo cuenta: El negocio invisible del tráfico de personas" de Barbie Latza Nadeau.
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Durante décadas, los refugiados de guerra procedentes de países africanos han sido rechazados sistemáticamente en las fronteras europeas. Sin embargo, después del 24 de febrero de 2022, esas mismas fronteras se abrieron de repente a los ucranianos que huían de la invasión rusa. Esto hace evidente la existencia de una jerarquía entre los refugiados, una jerarquía basada en el color de la piel. No obstante, detrás de estos movimientos transfronterizos de personas huyendo de conflictos bélicos, existe otra controversia oculta y silenciada. Y es que en los últimos años, Ucrania se ha convertido en uno de los principales países en gestación subrogada, hasta el punto que la revista científica Medical Anthropology lo describió como “uno de los destinos más importantes de turismo reproductivo del mundo”. Un hecho que no fue descubierto hasta que la guerra de Ucrania desató un acalorado debate sobre los derechos de las madres subrogadas a tomar decisiones sobre el feto que gestaban atendiendo a su propia seguridad. Cuando los misiles empezaron a surcar los cielos ucranianos, los padres de intención, como se les conoce en el sector, insistieron en que las madres subrogadas abandonaran el país, incluso aunque estas no quisieran separarse de sus familias, especialmente aquellas cuyos maridos habían sido reclutados para asistir al frente de guerra. La pandemia del COVID-19 trajo consigo problemas similares, ya que cientos de bebés nacieron por gestación subrogada en un momento en el que las restricciones de movimiento dificultaban que los padres de intención pudieran ir a recogerlos. Durante la pandemia, agencias de subrogación ucranianas como BiotexCom (la más grande del país) publicaron videos en YouTube con hileras de bebés llorando sin reclamar, e instaron a los gobernantes a abrir las fronteras. El video generó reacciones encontradas, y brindó a los detractores de las subrogación argumentos sólidos para criticar la industria reproductiva. Al final, se permitió la reunificación familiar, lo que hizo posible que muchos padres de intención pudieran recoger a sus hijos. Más difícil de rastrear resultó el destino de aquellos bebés que no fueron recogidos. Para poner en contexto este atípico mundo de la gestación subrogada en Ucrania, empezaremos contando una historia; la historia de una joven pareja de profesionales estadounidenses que descubrió que no podía concebir un hijo de forma natural.


Ilustración sobre la gestación subrogada (Fuente: Procrea)
En 2020, Tabatha y Wayne (nombres ficticios), residentes de Los Ángeles, recibieron la triste noticia de que no podrían convertirse en madre y padre. Tras un tortuoso periplo por el mundo de la fertilidad asistida que duró 5 meses y costó miles de dólares, su médico les animó a considerar la opción de la gestación subrogada, una opción que decidieron explorar a nivel local. En EE.UU., la joven pareja no encontró ninguna agencia que cobrara menos de 170.000 dólares por sus honorarios, el seguro, los gastos legales y la atención médica. Como los óvulos de Tabatha no eran viables, también tuvieron que acudir a una donante de óvulos, lo cual resultaba mucho más barato que los tratamientos hormonales necesarios para recuperarlos, y cuyos gastos ascienden a 200.000 dólares por un solo intento. Y, para colmo, con una tasa de éxito inferior al 50%, incluso cuando la donante de óvulos y la gestante son jóvenes y sanas. Por casualidades del destino, Tabatha y Wayne conocieron a otra pareja se había enfrentado a las mismas dificultades, pero que ahora estaba entusiasmada con el inminente nacimiento de su segundo hijo. La futura madre destacaba por no estar embarazada, y les explicó cómo habían solventado su problema acudiendo a Ucrania. Como ya se ha mencionado, el país eslavo posee una de las mayores industrias de gestación subrogada comercial del mundo. Además, a diferencia de otros países con una gran oferta como la India y Tailandia, donde la salud y los derechos de las gestantes suelen ser cuestionables, la gestación en Ucrania parecía ética y segura. De hecho, en 2015, tanto la India como Tailandia prohibieron la gestación subrogada comercial, como consecuencia de una serie de noticias sobre el trato que recibían las madres subrogadas y cómo había casos en los que los padres de intención se quedaban con un solo gemelo o cambiaban de idea en el último momento. Aunque en la India siga prohibida la gestación subrogada, tanto comercial como altruista para los extranjeros, sigue siendo una opción para los ciudadanos indios. Por el contrario, en 2024, Tailandia iba camino de revocar la prohibición, con intención de abrir la subrogación comercial al mercado internacional.
No hay duda de que la gestación subrogada es un tema político candente. El papa Francisco la condenó y la primera ministra italiana, Georgia Meloni, ha propuesto tipificarla como delito. En 2024, el Consejo de Europa intentó incluir la adopción ilegal y la gestación subrogada como forma de explotación en la legislación de la Unión Europea; sin embargo, la versión final tuvo un tono muy moderado en la que solo se mencionaba la “explotación de la gestación subrogada” como “coacción o engaño a las mujeres que actúan como gestantes”, dejando la interpretación de dicha expresión a cada Estado miembro. Antes de la invasión de Ucrania, las agencias de gestación ofrecían servicios personalizados que se adaptaban a las necesidades de cada cliente. Podía elegir la dieta de las gestantes, escoger los suplementos que debía tomar y otras restricciones, como prohibir que mantuvieran relaciones sexuales durante el embarazo. En contra de lo que se podría intuir, las madres gestantes cumplían un perfil típico: mayoritariamente procedían de Rusia o Georgia, tenían formación académica, gozaban de buena salud y se dedicaban a la gestación subrogada de forma profesional.
Para Tabatha y Wayne, los testimonios de Facebook y Reddit dejados por parejas felices que habían cumplido sus sueños en Ucrania fueron un potente estímulo. Muchas de las clientes habían tenido más de un hijo a través de la misma gestante, gracias a que las agencias ofrecían el servicio de almacenamiento de embriones. En el año en el que Tabatha y Wayne acudieron a la agencia, en Ucrania nacían unos 2.500 bebés por gestación subrogada. Para entregar estos niños, bastaba con que uno de los padres mostrara una prueba de ADN, que era proporcionada por las propias agencias. En los informes de las diferentes agencias ucranianas se observó que el 80% de las parejas que requerían sus servicios eran extranjeras, y que tras un breve recesó por la pandemia del COVID-19, el negocio había crecido. Además, los precios no tenían nada que ver con sus homólogas norteamericanas, el paquete completo solía rondar los 30.000 dólares, y la madre subrogada recibía un tercio o más de esa cantidad. El rango de precios dependía del tiempo de espera, y los paquetes más caros incluían un número de intentos ilimitados y un tiempo de espera inferior a 6 meses. Para 2023, el precio de este paquete rondaba los 70.000 dólares, 100.000 dólares más barato que el servicio más básico ofrecido en EE.UU.


Anuncio de BioTexCom, la agencia de gestación subrogada más grande Kiev (Fuente: BioTexCom)
Tabatha y Wayne pidieron cita inmediatamente en la agencia más grande Kiev y organizaron el viaje. Eligieron un paquete de gama media que incluía las pruebas de parentesco para Wayne y la obtención de un pasaporte para el bebé. Se eligió una donante con una apariencia y un perfil genético lo más similar posible a Tabatha, y la fecundación dio lugar a 7 embriones viables. La pareja decidió implantar 3, lo que tuvo como resultado un embarazo de gemelos sin coste adicional. Tabatha y Wayne estaban encantados. Sus bebés debían nacer en abril de 2022, mes para el que reservaron vuelos y alojamiento con mucha antelación por si la madre subrogada daba a luz antes de tiempo. Sin embargo, el 24 de febrero de 2022, Tabatha y Wayne se despertaron con la noticia de que Rusia había invadido Ucrania. La madre subrogada, que estaba en el último trimestre de embarazo, vivía en las afueras de Kiev, donde se estaban librando algunos de los combates más intensos. Wayne pasó los días pegado al televisor sin cambiar el canal de noticias internacionales que cubría el conflicto. El sistema de telecomunicaciones ucraniano había sufrido graves daños y la pareja no conseguía ponerse en contacto con la agencia, ni por teléfono, ni por correo electrónico. Más de una semana después del inicio de la guerra, Tabatha y Wayne se pusieron en contacto con la agencia, y se enteraron de que su gestante había sido trasladada a un hotel de Kiev, junto con las demás madres embarazadas del programa que se encontraban en el último trimestre. Al acercarse la fecha del parto, la guerra había alcanzado su punto álgido, ningún país permitía a sus ciudadanos viajar a Ucrania. La pareja exploró la posibilidad de trasladar a la madre a Polonia, pero a parte de resultar tremendamente caro, la madre debía ser acompañada por sus propios hijos. La agencia ni siquiera pudo dar un precio aproximado de los costes, tendrían que contratar un coche blindado, un servicio de seguridad privada y pagar la atención médica recibida en Polonia, ya que la madre no era ciudadana de la Unión Europea. Además, la gestación subrogada estaba prohibida en Polonia, por lo que los hijos, una vez nacidos, habrían sido considerados hijos de su madre biológica. Al no poder acudir al país a por los gemelos y tampoco poder sacar a la madre subrogada de Ucrania, Tabatha y Wayne se vieron obligados a rescindir el contrato. Decidieron adoptar un niño en Estados Unidos y han empezado a formar una familia de esa manera.
Los gemelos de Tabatha y Wayne estaban entre los más de 50 embarazos subrogados en activo que, tras la invasión rusa, fueron abandonados por los padres de intención. El destino de los bebés sigue siendo un misterio. Cuando le preguntaron a Tabatha si creía que la madre subrogada había abortado en el tercer trimestre, la joven contestó que esperaba que los hubieran dado en adopción. Aunque intentaron saber qué había ocurrido con los gemelos, al haber rescindido el contrato, la agencia consideró que no tenía el derecho de recibir esa información. Para cuando se levantaron las restricciones y se pudo viajar a Ucrania, los gemelos tendrían más de 1 año si el embarazo llegó a término con normalidad. En ese momento, la gestación subrogada en Ucrania volvió a funcionar, y muchas madres gestantes permanecían en el extranjero durante el embarazo, y cruzaban la frontera hacía Ucrania para dar a luz. Esto hizo que los costes aumentaran ligeramente, pero seguían sin tener competencia con los precios de otros países. La Interpol reveló información sobre los 50 fetos originales abandonados: 40 bebés nacieron, de los que 10 fueron criados por los madres subrogadas a pesar de no tener ningún parentesco biológico con ellos; otros 10 fueron finalmente reclamados por las familias que los habían encargado; y los 20 bebés restantes fueron trasladados a Rusia por el ejército ruso como parte de la “evacuación” a gran escala de niños ucranianos, cuyo número ascendía a 19.000 en el verano de 2024. Los niños recibieron la nacionalidad rusa por lo que el Ministro de Asuntos Exteriores ucraniano les acusó de secuestrar a niños para resolver su crisis demográfica. Las familias de los niños desaparecidos han solicitado ayuda a los organismos internacionales, pero poco se ha hecho. Por suerte, casi 400 niños han sido devueltos a Ucrania en operaciones de rescate o negociaciones llevadas a cabo principalmente por Qatar. La guerra y la trata de menores van de la mano. Según UNICEF, al menos 105.000 niños han sido explotados como soldados entre 2005 y 2022. A las niñas a menudo se las explota sexualmente y a los niños como soldados, mensajeros, cocineros o vigilantes. “Al convivir con grupos armados, los niños están expuestos a formas inimaginables de violencia. Pueden verse forzados a participar en horribles simulacros o ceremonias de iniciación, a realizar trabajos peligrosos o a tomar parte en combates con alto riesgo de muerte, lesiones crónicas y discapacidad” advierte UNICEF. También pueden estar malnutridos o drogados a la fuerza para ser sometidos.


Imagen representativa de la guerra ruso-ucraniana (Fuente: Gaceta)
BioTexCom, la mayor agencia de gestación subrogada de Kiev, ya había sido noticia mucho antes de la pandemia del COVID-19. En 2011, su fundador fue investigado por trata de personas después de que una pareja española descubriera que no tenía parentesco biológico con el bebé gestado por subrogación a través de la empresa. Al parecer, los embriones se habían mezclado por error, por lo que a la pareja española les vendieron un bebé que no era suyo. El fundador consiguió eludir los cargos penales al convencer a la fiscalía de que el error no había sido de la agencia, sino de la clínica de maternidad. Además, entre 2016 y 2019, varias madres subrogadas denunciaron que les habían extirpado el útero durante el parto. La clínica también fue investigada por la Interpol por la venta de fetos para la investigación médica, lo que podría constituir tráfico de embriones sin el consentimiento de los padres.
En Reino Unido y Canadá, la gestación subrogada comercial es ilegal, pero en Estados Unidos y Ucrania todavía es un gran negocio. Global Market Insight calcula que los ingresos globales de esta industria ascendían a aproximadamente unos 14.000 millones de dólares en 2022, y prevén un crecimiento para los próximos años. De hecho, mucho antes de este fenómeno moderno, ya había constancia de la existencia de las llamadas “granjas de bebés”, que se remontan al siglo XIX en el Reino Unido y EE.UU., y que no eran más que lugares donde muchas mujeres tenían hijos para venderlos con fines de lucro. En la década de 1920, ambos países prohibieron esta práctica, pero estas granjas siguen siendo una gran preocupación en otras partes del mundo. En 2021, el Gobierno de los Países Bajos puso fin a las adopciones internacionales después de que un informe muy crítico revelara que muchos de los niños nacidos en Sri Lanka en la última década habían sido robados a sus padres o nacidos en granjas de bebés, donde mantenían a mujeres cautivas, las embarazaban y las obligaban a parir para vender a sus hijos a través de una red de adopción ilegal. Más de 170.000 bebés fueron adoptados también de “orfanatos” de Corea del Sur, en las décadas de 1980 y 1990. En 2023, en Nigeria, un hogar infantil cerró sus puertas después de que un periodista encubierto lo denunciara por haber estado dispuesto a venderle un bebé por poco menos del equivalente a 1.000 libras esterlinas. Al propietario del centro lo detuvieron en junio de 2024. En 2018, dos décadas después de la muerte de la Madre Teresa, la Orden de las Misioneras de la Caridad, fundada por ella, estaba siendo investigada por la trata de menores después de que unas monjas que trabajaban en un hogar de Calcuta vendieran a un bebé de 14 días por 1.500 dólares a una pareja que posteriormente les denunció a la policía. Las autoridades indias inspeccionaron todos los hogares de la Orden y cerraron al menos uno por la sospecha de trata de menores.
Casos como estos demuestran la complicidad de los problemas éticos que rodean a la adopción internacional y a la gestación subrogada. Aunque la mayoría de programas internacionales son legítimos, cuando algo sale mal, ya sea por mala conducta o por inestabilidad geopolítica, es la vulnerabilidad de los niños la que se pone en entredicho, así como la facilidad con la que pueden caer en las garras de la trata infantil. Las parejas infértiles suelen estar dispuestas a tomar medidas extremas con tal de tener hijos, y los tratantes y las agencias de adopción sin escrúpulos se aprovechan de esta desesperación. Esto, según ACNUR, mantiene vivo el negocio ilícito de la venta de bebés. Las directrices basadas en el Convenio de la Haya de 1993 sobre la protección de menores son claras, y prohíben expresamente su compraventa. Sin embargo, en las adopciones internacionales no siempre se aplica. Los padres de intención a menudo creen que están salvando a los niños de condiciones de vida horribles, porque así se lo han dicho las agencias, pero en muchas ocasiones son las propias agencias las que obligan a la madre biológica a tener el bebé aprovechándose de personas en circunstancias de extrema pobreza. Una de las opciones para abordar estos problemas es asegurarse de que los protocolos internacionales son afines. De este modo, una pareja de Reino Unido, donde las normas de adopción son muy estrictas, debería estar obligada a cumplirlas también en países como Uganda o la India, donde la legislación es más laxa. Asimismo, la ONU ha pedido prohibir las adopciones privadas e independientes, es decir, las que se realizan al margen de las estructuras oficiales. Por ejemplo, en muchos estados de Estados Unidos, la adopción privada es legal, y prácticamente no tiene regulaciones salvo que el bebé nazca en suelo estadounidense. Esto ha convertido a esta “industria” en un negocio muy lucrativo con intermediarios que ponen en contacto a padres adoptivos con madres biológicas a cambio de una comisión muy generosa. A menudo estas agencias funcionan a modo de autoservicio, en el que las parejas adoptivas navegan inspeccionando diferentes madres biológicas con bajos recursos que se creen que su única posibilidad es dar a su hijo en adopción.


Datos de la evolución de la adopción Nacional/Internacional en España (Fuente: Asatlas)
Los bebés captados por las redes de trata para ser entregados en adopciones ilegales a menudo provienen de países en desarrollo o de zonas donde la guerra o las catástrofes naturales han provocado desplazamientos masivos. Algunos de estos bebés son literalmente sacados de los campos de refugiados, y separados de sus madres y padres biológicos que podrían estar heridos o desaparecidos. Por ello, la ONU pide abolir cualquier vínculo entre la ayuda humanitaria y la autorización de adopciones, y mantener las donaciones separadas de cualquier proceso de adopción. Según el Adoption History Project, la suma que se pagaba habitualmente por un bebé en Estados Unidos en la década de 1920 rondaba los 100 dólares (equivalente a unos 1.398 dólares actuales). Los anuncios de la época incluso llegaban a prometer: “Es más barato y más fácil comprar un bebé por 100 dólares que tener uno propio”. Hoy en día, la adopción ilegal no es tan cara como uno podría llegar a pensar. Por ejemplo, en Malasia, los precios de la adopción ilegal rondan entre los 400 y los 7.500 dólares, siendo los más caros los que tienen la piel más clara. Diversas organizaciones de activistas han “comprado” decenas de bebés en cubierto en este tipo de agencias de adopción ilegal, permitiendo rescatarlos y asegurar el cierre de estas “tiendas de bebés”. La directora de una de estas ONG sostiene que a menudo son las mujeres migrantes y las adolescentes de familias adineradas que quieren evitar el estigma de tener un hijo fuera del matrimonio, las que acaban vendiendo a sus bebés en el mercado negro, lo que reporta cientos de miles de dólares a los intermediarios y tratantes. “Reclutaban a las mujeres con la promesa de darles un trabajo, pero una vez aquí las mantenían aisladas, las violaban y luego vendían a los bebés. Estos bebés son comprados por organizaciones criminales. En cuanto cumplen 8 años, son prostituidos con pedófilos” relataba la directora.
En el otro extremo, la gestación subrogada legítima y remunerada puede ser un negocio muy lucrativo, si creemos a las mujeres que han pasado por ello. Una mujer ucraniana que participó en este negocio contó que recibía 250 dólares por cada embrión, tanto si resultaba en un embarazo viable como si no. Por una donación de óvulos, ya sea para ella o para otra madre subrogada, recibía 600 dólares adicionales por óvulo. En comparación, las donantes de óvulos en Estados Unidos cobran alrededor de 10.000 dólares. Las condiciones económicas de los contratos de gestación subrogada varían, pero los que dejan más ganancias son aquellos en los que los padres de intención imponen más restricciones a las madres biológicas. En general, la madre subrogada suele ganar un total de 15.000 dólares en Ucrania y 60.000 en Estados Unidos, y las gestantes con experiencia previa suelen recibir bonificaciones en ambos países. Estas no son más que algunas pinceladas del turbio negocio de la gestación subrogada y la adopción, pero si deseas saber más sobre este oscura industria, te recomiendo encarecidamente la lectura del libro en el que se basa el artículo.
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