La historia oculta de la prensa económica: poder, ideología y mercados

Artículo basado en el libro: "Pescar el Salmón: Bulos, narrativas y poder en la prensa económica" de Yago Álvarez Barba.

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El periódico deportivo Marca apoya al Real Madrid, el Sport al Barcelona, El País es afín al PSOE, El Mundo al PP, el ABC es conservador, La Razón está alineada con la derecha… La prensa española muestra claras inclinaciones ideológicas o líneas editoriales que la convierten en medios de comunicación sesgados y subjetivos. Sin embargo, estas vinculaciones no oficiales, que seguro que conocías de antemano, no son tan sencillas de establecer con la prensa económica. Disfrazada de ciencia despolitizada y con una jerga técnica que en muchas ocasiones resulta compleja de comprender para el público mayoritario, la prensa económica aparenta ser objetiva y sin afiliaciones políticas. Lo dicho, aparenta, porque en realidad la prensa económica, al igual que el resto, está fuertemente politizada. Es más, está tan ideologizada que, a diferencia de los periódicos mencionados al inicio, en las páginas de los distintos medios de economía actuales ya no existe ningún debate. La batalla ideológica y cultural en los periódicos de información económica se lleva librando desde poco después de su nacimiento, hace ya tres siglos. Pero el triunfo del neoliberalismo a finales de la década de los años 70 y la imposición del dogma “There is no alternative”, aniquilaron todo posible debate en estos medios especializados. Por eso, en este artículo trataremos de resumir la historia de la prensa económica también conocida como salmón, para entender cómo hemos llegado al presente.

Aunque los periódicos han sido durante mucho tiempo la principal herramienta para difundir noticias, también han representado siempre un campo de batalla ideológico en el que influir sobre la opinión pública. Todos los debates, desde el librecambismo contra el mercantilismo, hasta el Keynesianismo contra el liberalismo, pasando por la desregulación contra la intervención estatal, se han librado en y gracias a los medios de comunicación. El resultado de estas batallas ha modificado nuestra forma de pensar, nuestro imaginario social y nuestra organización socioeconómica; es decir, han modificado el mundo en el que vivimos. Para ello, los medios de comunicación han tenido que participar en las dinámicas de poder, no como espectadores que transmiten los hechos de forma objetiva, sino como actores que inclinan la balanza de la opinión pública. En este contexto, donde la política siempre ha estado ligada a la economía, los medios de comunicación económicos han tenido un papel preponderante en la lucha ideológica, y es que no se entiende el surgimiento de la prensa sin la prensa económica.

Principales medios de la prensa económica en España (Fuente: Extra Digital)

El periódico (prensa escrita publicada de forma periódica) estuvo ligado desde su origen a las noticias de índole económico. En su libro “El Periódico. Orígenes, evolución y función de la prensa periódica” el historiador Georges Weil señala que el nacimiento de este tipo de prensa estuvo relacionado con unas hojas informativas llamadas “Price currents” de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Estos boletines impresos contenían la información de los precios de las mercancías que se comerciaban en los puertos, principalmente británicos y holandeses. Ya fuera para tener una información privilegiada ante un cliente o proveedor, o bien para calcular con precisión y actualidad las ventas, compras e inversiones, estas listas de precios eran sumamente importantes. Por ello, estos informes impresos se empezaron a multiplicar de forma exponencial hasta convertirse en la semilla que engendraría la prensa económica. Otro factor que ayudó al desarrollo de este tipo de prensa fueron los hechos noticiables en torno a esta materia. El Premio Nobel de Economía Robert J. Shiller argumenta que el surgimiento de las burbujas especulativas, como la tulipomanía holandesa del siglo XVII (Consultar Artículo), fueron uno de los factores que promocionó el desarrollo de los periódicos. Luego, tanto las crisis como las épocas de euforia y nuevas burbujas especulativas siguieron impulsando este tipo de prensa.

Tras aquellas tablas de datos que reflejaban los precios sin ninguna opinión, pronto empezó a aparecer la prensa partidista en la que se confrontaban las diferentes formas de entender la economía. Concretamente, a principios del siglo XVIII, principalmente en Inglaterra, nacieron varios medios que enfrentaban la corriente del libre cambio con la del mercantilismo, anticipando el posterior debate entre el libre mercado y el proteccionismo. Para mediados del siglo XVII aparecen las corrientes de fisiocracia francesa con su "laissez faire, laissez passer" (dejar hacer, dejar pasar), y en un cuarto de siglo sus defensores desplazaron las ideas del proteccionismo y el mercantilismo en favor del librecambismo. Estos fisiócratas creyeron haber descubierto una nueva ciencia, la de la filosofía económica (o fisiocracia), y con la intención de otorgarle valor, empezaron a desarrollar su propia jerga y sus propias publicaciones como "Journal de l’Agriculture". En poco tiempo, empezaron a surgir nuevas revistas especializadas que participaban en la batalla ideológica y defendían los postulados hegemónicos liberales de la actualidad. Por ejemplo, en 1843, nace en Londres una de las principales publicaciones internacionales sobre economía de hoy en día: "The Economist", con una marcada línea editorial de defensa del librecambismo y una tendencia a interferir en asuntos políticos. Un poco más tarde, en 1888, nacería "The Financial Times", cuyo primer director, Douglas Godon MacRae, con la intención de diferenciarse de su principal competidor ("The Financial News") y del resto de medios, decidió que el periódico se imprimiría en un papel de color asalmonado. Esa decisión marcó la tendencia de los siguientes periódicos especializados que fueron adoptando paulatinamente ese color.

Este tipo de revistas especializadas fueron replicadas por todos los países avanzados de la época (Francia, Alemania, Japón…), pero no fue hasta unas décadas después cuando aparecieron los primeros diarios. Gracias a la globalización, al crecimiento del capitalismo colonial y la calma entre las dos Guerras Mundiales, la maquinaria financiera y económica mundial creció de forma vertiginosa, y con ella los medios de comunicación que informaban sobre ella. Fue en ese momento cuando nacieron dos de los periódicos que hoy en día siguen siendo referentes mundiales en economía: el ya mencionado "The Financial Times" (1888) y "The Wall Street Journal" (1889). De hecho, fue a principios del siglo XX cuando se empezó a popularizar el periodismo financiero frente a la simple publicación de los hechos y datos del mercado. Fue en ese preciso momento cuando los periodistas de estos medios empezaron a entremezclar los análisis de expertos en materia económica con los intereses de los socios capitalistas del periódico. Esto generó que se ensalzaran empresas de dudosa sostenibilidad y que se alentaran arriesgados procesos especulativos que atraían al público de masas hacía el juego de los mercados bursátiles. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, aconteció uno de los episodios más oscuros de la economía mundial, el crack de 1929. La vertiginosa caída de los mercados y la Gran Depresión que le siguió en los años 30, fueron un duro golpe para la prensa económica. Perdieron la confianza de la gente y los ingresos publicitarios, con lo que las ventas de ejemplares cayeron.

Ejemplo de hoja informativa de precios o "Price currents" de Nueva York en 1809 (Fuente: Wikipedia)

Tras el debacle económico del 29, las intervención de los Estados para regular la economía se popularizó de la mano de uno de los economistas más influyentes de la historia, John Maynard Keynes. Sus propuestas de políticas públicas de intervencionismo y gasto, tomaron fuerza en la Gran Depresión y se consolidaron tras la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, la prensa económica dejó de tener únicamente información financiera para empezar a incluir temáticas como las políticas y finanzas públicas o la fiscalidad. Aunque esto también generó una diversificación y pluralidad de las opiniones económicas vertidas en la prensa, la mayoría de ellos seguía defendiendo el libre mercado y un Estado reducido. Sin embargo, con el New Deal de Roosevelt y la doctrina de la Middle Way de Reino Unido, los medios económicos no tuvieron más remedio que ceder ante la realidad, las grandes potencias, siguiendo los postulados de Keynes, se aventuraban con políticas expansionistas, planificadas e intervencionistas que obtuvieron lo que hoy conocemos como estado del bienestar y los mayores años de crecimiento económico desde que se tienen datos.

Estos medios siguieron creciendo, a la vez que la prensa económica se popularizaba y en todas las economías avanzadas aparecían nuevos periódicos especializados. Los medios más generalistas empezaron a incluir secciones de economía y se empezaron a crear los primeros grandes grupos mediáticos. La prensa económica creció y se desarrolló durante la época keynesiana, y esta le permitió incluir nuevas temáticas en sus páginas; no obstante, muchos de estos medios siguieron manteniendo un corte liberal, al espera de una nueva ideología que se enfrentara al keynesianismo. Entonces, en los años 60, apareció el monetarismo de Milton Friedman. En 1971 se rompe el sistema monetario internacional en Bretton Woods, con lo que se abandona el patrón oro-dólar que se había fijado tras la Segunda Guerra Mundial. En 1973, la crisis del petróleo afectó a la mayoría de los países desarrollados y acabó con 30 años de crecimiento económico constante. Esta convulsa época tanto en el ámbito económico como ideológico (Guerra Fría) provocó que la prensa económica volviera a estar de moda. Medios anglosajones como "The Financial Times", "The Wall Street Journal" o "The Economist", sufrieron un boom que les permitió expandirse por todo el globo, al igual que sus ideas. En 1974, surgía una nueva figura para unirse al monetarismo de Friedman en contra del keynesianismo: Friedrich Hayek. Y desde ese momento, se forjó un consenso desde los grandes medios económicos para empujar a la sociedad hacia las nuevas teorías liberales. Nacía así la prensa neoiberal.

El influyente economista John Maynard Keynes (Fuente: El Confidencial)

Con el ascenso al poder de Margaret Thatcher en 1979 y la victoria electoral de Ronald Reagan en 1981 se popularizaron las políticas del libre mercado, la reducción del peso del Estado y la reducción de los impuestos. También se crearon numerosos Think tank encargados de diseminar estas ideas por el mundo, como la Sociedad Mont Pelerin que nutrió de dirigentes e ideas diferentes gobiernos como el de Thatcher. Tras una nueva crisis petrolífera, vino la época de la globalización, de la desregulación de los mercados y la de una economía financiarizada desacoplada de la real. Este auge de las finanzas, supuso un nuevo acicate para la prensa económica en la que historias sobre jóvenes emprendedores que se hacían millonarios en Wall Street empezaron a ser muy comunes entre las páginas salmón. Las narrativas a favor del libre mercado como única forma de organización social válida se multiplicaron, y tomaron una fuerza aún mayor con la caída del Muro de Berlín en 1989. La importancia de lo medios fue perfectamente captada por los ideólogos neoliberales, como es el caso de Milton Friedman, quien tenía su propia serie de televisión, "Free to choose", en la que se usan sugerentes narrativas para representar a los gobiernos como villanos opresores enfrentados a la libertad del individuo.

Desde entonces, la hegemonía neoliberal ha reinado en la prensa económica de todo el planeta. Los periódicos se han convertido en la herramienta favorita de economistas y empresarios para hacer llegar sus ideas a favor del libre mercado hasta el gran público e influir así en las políticas públicas de los gobiernos. El debate entre Keynes y Friedaman y Hayek ha sido enterrado. Ni la crisis de 1987, ni la de los países asiáticos en 1997, ni la burbuja de las puntocom, ni la crisis financiera de 2008, provocada por décadas de desregulación financiera y por el aumento de la economía financiera de casino, han conseguido que los grandes medios de la prensa económica restablezcan el debate del siglo pasado como sí ocurrió tras el crack del 29 o la crisis del petróleo de 1973. El poder empresarial y financiero está tan extendido entre los grupos mediáticos que controlan la información que la prensa económica lleva haciendo prácticamente lo mismo desde los años 70. Su contenido apenas ha variado y su objetividad y espíritu crítico brillan por su ausencia, lo único que han hecho es refinar ligeramente sus estrategias para, más de 50 años después, seguir contando el mismo relato.

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